Jaupi me ha pasado un vídeo bastante interesante sobre el consumismo que quiero compartir con todos vosotros. Hace reflexionar mucho sobre nuestros gustos y nuestro extraño placer en comprar ciertas cosas. Os dejo a vosotros que recapacitéis sobre el tema.
La historia de las cosas
Plutón BRB Nero
El espacio, negro e insondable como el alma humana. Estos son los viajes de la nave interestelar Plutón BRB Nero.
Año 2530, la situación en el planeta Tierra es desesperada: hace años que no queda nada de la capa de ozono, la construcción incontrolada de adosados en el polo norte provoca la subida de las aguas haciendo desaparecer ciudades como Nueva York, Londres o Benidorm. La raza humana sobrevive en zonas pantanosas super pobladas apestadas por las epidemias, inundaciones e inmobiliarias.
En el año 2500 el presidente de los Estados Unidos del Mundo, Mckulay Kulkin III, comienza su mandato con dos decisiones polémicas. Uno, cambiar de sexo otra vez, y dos, enviar una nave al espacio. Su objetivo, encontrar un planeta habitable y huir de este inmenso error llamado Tierra.
Así comienza la primera serie de Alex de la Iglesia. Iba a escribirle algún comentario en su blog diciéndole qué me ha parecido, pero lo escribo aquí y así no lo lee nunca y sin embargo vosotros sí, y así os animo a ver la serie.
El argumento creo que ha quedado claro con la cita del principio, por lo que voy a pasar directamente a los personajes. Son frescos, para eJpaña. Tenemos a un capitán de la nave, Valladares, con cierto complejo de inferioridad y su mujer que no deja de hacer vídeo conferencias a cobro revertido para reprocharle que está de juerga por el espacio. Que por cierto, estas vídeo conferencias se hacen a través de Orange, y este es el punto más inverosímil ya que todos sabemos que Orange tiene una cobertura de mierda y que va a quebrar en pocos años. En la nave también está el androide científico Lorna, una mujer despampanante con ciertos programas (que no problemas) de personalidad que la vuelven interesante, sobre todo para los más babosos, como Wollensky, otro androide, no tan agraciado, pero más gracioso. Por otro lado está Hoffman, el técnico tenaz e inteligente con aires del mejor guerrero Americano y capad de guardar el temple en situaciones comprometidas, y en mi opinión, el mejor personaje de la parrilla, junto con el teniente Querejeta, un gordo homosexual de izquierdas con discapacidad psíquica y antecedentes penales. Y por último, Roswell, un extraterrestre que cayó a la Tierra hace algún tiempo y que, personalmente, no me hace gracia.
El capítulo piloto comienza con una perturbación de ondas tipo tres en el campo gravitacional quince, que da pie a presentar a varios de los personajes. Un inicio un tanto lento, pero que va mejorando según pasan los minutos, dándole más emoción a la serie y mejorando los diálogos, las bromas y las escenas. No quiero desvelar nada más del capítulo, pues me interesa que lo veáis.
Aunque en contra punto, me gustaría decir que esperaba un humor un tanto más mordaz e ingenioso, le falta chispa y un tanto de maña y artificio en el guión y algunas situaciones cómicas.
En definitiva, una serie atrevida, refrescando el panorama nacional en cuanto argumentos de comedias, incluso en argumentos en general, ya que la ciencia ficción no parece tener lugar en esta televisión de panderetas. Por lo que Alex de la Iglesia nos vuelve a sorprender con un trabajo notable, no sobresaliente pues tiene que mejorar en muchos aspectos, que esperemos, y es mucho esperar, empiece la revolución del producto estatal.
Si después de lo que he soltado tenéis ganas de ver el primer episodio, lo podéis ver aquí a muy buena calidad.
Segundo aniversario
Esperando un regreso
Tanta parafernalia que monté, para acabar en el principio. Tanta historia vaticinando arti-culos de esto y lo otro y el otro día se me olvidó que la entrada que estaba escribiendo era ni más ni menos las 200 (la doscientos uno para ser fieles a la verdad) y todo lo que tenía preparado se fue al traste. Pero como ya no tiene remedio, me he propuesto escribir esta noche, por que, a parte que ya sentía cierta nostalgia, he podido tranquilizar mi mente de la ingesta masiva de datos (que por cierto, no me ha servido para nada, porque estoy igual que hace un año. Bueno, un poco peor) y he podido pasar una velada tranquila.
Me había metido en una rutina que me estaba consumiendo, pero que a simple vista parecía la más acertada, lo correcto. Nada, basura. Me había privado de mis series, mis libros, mis ratos de reflexión, de todo lo que me hacía ser algo diferente a un autómata social. Pero claro, era lo correcto. Me alegra haber roto esa rutina y, poco a poco, mis descontentas neuronas vuelven a funcionar, aunque no bien del todo. Se han oxidado un tanto, pero tengo remedio.
Así que, ahora voy a seguir hablando de mí, pero me voy a centra más en cosas que siempre he querido escribir pero que nunca me he atrevido, o no me parecían suficientes. Y estoy hablando de las impresiones que me produce el arte arte ajeno, del por qué veo tantas series, leo ciertos libros o escucho alguna música. Tengo que advertir que la carencia de estas sensaciones, de lo que apenas me di cuenta al principio, fue lo que puso en entredicho la vida que había empezado a llevar.
La última película que vi y me conmovió fue Amelie. Siempre he querido hablar de esta largometraje, pero nunca he sabido muy bien qué decir, pues me dejó sin palabras. Un sencilla obra de arte repleta de complejos sentimientos. Al parecido me sucedió con Las normas de la casa de la sidra.
En cuanto a series, la causante de sacarme de mi trance autómata, quiero destacar Supernatural. Hoy por hoy, en mi humilde opinión, una de los mejores series de terror y drama. He apenas unas semanas me devorado las tres temporadas de la serie, asustado, conmovido y, cuando la ocasión lo merecía, riendo de las sutiles bromas de los guionistas. Aunque si tengo que hablar de series, no hay ninguna como Lost. Esta serie me ha tenido en vilo durante mucho tiempo, y me sigue teniedo. Estoy impaciente por ver la nueva temporada. Aunque no ha de quedar sin mención Prison Break, serie que se ha ganado mi cariño, a pesar de que tengo la sensación de que están estirando demasiado el argumento.
Sobre música, mi último descubriento ha sido Siniestro Total, rock bueno, con letras despreocupadas, un tanto provocativas y gamberras han hecho ganarse mi fidelidad. Por otra parte, está La casa azul. Es pop, puro y “duro”, pero me gusta porque pinta todo el mundo como un lugar perfecto para vivir, reniega de las preocupaciones y pinta una sonrisa a todo paisaje triste o melancólico. Y aunque empecé odíandolos, los Jonas Brothers ahora me caen simpáticos. Quizá sea producto de mensajes subliminales, pero me da igual, es mi psique la que se siente bien.
Y por último, tengo que decir que estoy decepcionado con la literatura que ha pasado por mis manos. Hace mucho que no encuentro un libro que consiga interesarme incluso cuando ya he pasado más de la mitadad de sus página. Desde Niebla y 1984 parece que todo lo que leo es basura de aficionados que se creen unos incompredidos y no son capaces de enfrentarse a la vida.
Seguiré esperando el regreso de mi neuronas. De mientras, calma, los demás sólo son humanos tan jodidos como tú.
Vacaciones vacacinosas
Lo sé, el títutlo es absurdo. Señoras y señores, niños y niñas, adoslescentes y adolescentas; las vacaciones han terminado. Aunque hoy sea sábado y todavía las fiestas de Bilbao se encuentren a pleno rendimiento, la comida de giganteros no haya sido y agosto no ha terminado, las vacaciones para mí llegaron a su fin. Les falta una guindita que redondearán las fantásticas tres semanas que he pasado. Cuatro si empezamos desde fiestas de San Inazio. Para los que no lo hayan intuído ya, en esta entrada hablaré exclusivamente de las vacaciones de verano de 2008.
Comenzaba un Julio triste, pues con más suspensos de los esperados me tuve que arrastrar a broncearme a los fluorescentes de la biblioteca, un trabajo precario completaba el panorama para poder hacer frente a futuros gastos no deseados. Pero entre las nubes surgió un claro, y empezaron las fiestas de San Inazio. Sin mucho que comentar, salvo que estuvieron muy bien (raro) saltaré directamente al día en que llegué nuevamente a Vizecity, paraiso natural.
No prometía que fuera a ser muy especial este año, pues no iba a estar los fines de semana a cuenta de tener que venir a Bilbao a currar, pero daba igual, tengo a gente fantástica que sabe divertirse. Mi cumpelaños rondaba allí, y no se nos ocurrió mejor idea que convertirnos en los elementos de la tierra, con bastones mágicos que dominaban la naturaleza, finiquitando en un aquelarre comida. Venditos 20. Tampoco faltó excursión al río o bravas del Gromal, no pensemos mal. Sin contar la tarde de cortos y tapas en la ciudad, y aunque no hubiera día, había noches de fiehzta. Además un un exporádico viaje hasta Cangas de Onis, Asturias, y después de Ribadesella, a disfrutar de la playa (El descenso del Sella, en carretera). Y como todos los veranos, más de una covnersación friki hasta altas horas de la noche, incluso algún día empalmando con la mañana. En fin, dos grandes semanas durmiendo en el Hostal Royal Lara Laiz, con la participación de Kabe Zón como Oso Polar Dharma, Shun Shine como princesa de Hielo y Fiego, Mottam como el niño de la fiehzta, Irenilla como la Princesa Invisible, Ruth Vía como el Amor Reencontrado, Komún Cío como el Extraño Aparecido, Iris como ella misma, Jaupi como la Buena y Vicca como el Feo y el Malo. Mención especial al maldito gato que meó en mis apuntes.
Y ahora mismo han pasado las fiestas de Bilbao, noches de fiesta y hormonas, muchas hormonas. Acto estrella, concierto de Siniestro Total, en las que no faltaron canciones como Mata hippys en las Cies, Litros de Alcohol o Bailaré sobre tu tumba. Motta fue el atrevido de este año que vino a disfrutar las fiestas, tres días y dos noches de desenfreno en el que recorrimos todas las tradiciones vascas, hasta el que unas rusas calienta pollas se te acerquen y se marchen. Incluso fue el primer vizecitense en sacar Gigantes de la Comparsa de Bilbao.
Es decir, que ha sido increíble, un gran verano, corto, cierto, pero intenso, por lo que ha dejado muy buen sabor de boca. Ahora, volvemos a levantarnos a las ocho de la mañana para estudiar todo el día. ¿Merece tanto esta vida de estudiante? Las vacaciones dicen que sí, pero lo demás…
¡Es una fiehzta!
Escusas para vacaciones
Lo sé, la entrada anterior marca 11 de julio, y esta ya está en 1 de agosto. Estoy seguro de que alguno se acaba de sorprender cuando en el “reader” le acaba de aparecer una entrada de “Reyweldon Blog”. Pero qué le vamos a hacer, tenía un montón de cosas preparadas, sobre todo teniendo en cuenta que es te artículo queda numerado como el 199 que escribo, pero mi falta de tiempo y compromiso con diversos proyectos han frustrado mis numerosos intentos de escribir las entradas que quería.
Entonces, ¿esto es una escusa más? Sí, desde luego que lo es, pero creo que ya es hora de que explique un poco lo que viene sucediendo últimamente con mi tiempo. Hará cerca de dos años, conocí a un peculiar personaje de la vida pública llamado Xabier Larrondo. Pronto empezamos a juntarnos en numerosas ocasiones y fuimos creando diversos guiones. Parece el principio de una bonita historia de éxito y demás, casi Disney, pero la verdad es que todavía estamos en el principio. Lo que quería contar ahí es que actualmente estamos metidos de lleno en la producción de un Katxiunlargo-másqueunlargo (mediometraje) de comedia de terror. Lógicamente, no estamos nosotros dos (es más, yo soy uno de los más efusivos del proyecto, situaciones del día a día que no se me presentan favorables), podemos contar a cuatro, incluyendo a Xabi, está también una mente privilegiada e ingeniosa al que solemos denominar como Zorriketa, y una joven promesa del cine que se encargará de dar vida a uno de los personajes y que ayuda con la producción más de lo que se le podría pedir a cualquiera, Adrián. Los ensayos son inminentes y el rodaje ya tiene fecha de inicio. Desde este blog (o quizá desde otro, al estilo de Plutón Berbenero de Alex de la Iglesia) haré, o quizá no yo, un seguimiento del rodaje y la creación.
Pero esa es sólo uan escusa, otra de ellas viene ni más ni menos que desde la universidad. Exacto, no soy tan buen físico como pensaba. Me piden una dedicación del doscientos por cien de mí mismo y no dispongo de tanto tiempo, por lo que han quedado demasiadas patas cojas para septiembre. No he perdido ni un minuto y me alegra decir que he pasado el mes estudiando y ha sido muy productivo. Ahora, ¿habrá valido la pena? En septiembre la respuesta.
La tercera escusa viene de la mano del sector laboral. Hay un viaje muy improtante proyectado para mediados de febrero, y como todo buen viaje, precisa de un gasto económico, por lo que toca currar unos meses en un trabajo de mierda con contrato basura (la verdad es que está muy bien pagado y los horarios son más que aceptables) que me roban todo el tiempo del fin de semana. Pero el sacrificio merecerá la pena. ¿Cuál es el viaje? No lo quiero gritar todavía muy alto, no vaya a ser que quede en nada (Dios no lo quiera), pero cuando tenga los billetes daré la noticia.
Y eso me recuerda una última cosa, algo que todavía no es verdad y que no existe, pero que para no existir es ilusión muy perfecta. Sólo os dejo esta imagen y me despido, por el momento, hasta el próximo mes, pues mis horarios están saturados y mi agenda no da a más. Todo mi ingenio se lo acaban llevando unos extraños monstruos de ojos verdes mientras que unos bichillos de ojos verdes me roen las piernas. Es decir, me marcho unos días a León, a celebrar mi cumpleaños con mi gente de siempre y a recargar las pilas, porque a partir de septiembre todo va a estallar. Estén preparados…
Ya sé que llevo bastante tiempo sin escribir… me estoy preocupando por ello, pero bueno, supongo que sigo haciendo más cosas de las que puedo abarcar. De todas formas allá vamos.
Esta vez quería escribir para ampliar la entrada anterior. El hecho de que la gente pregunta las cosas para no tener que esforzarse es algo que, por ejemplo, todos los que controlamos mínimamente de ordenadores sabemos. Pues si la semana pasada hablábamos de la pregunta, ahora vamos a estudiar las respuestas. Y es que me hace gracia cómo la gente se puede fiar tanto de las respuestas de cualquier persona que pasea por la calle, o cómo los estafadores se aprovechan de estas respuestas intuitivas para timar.
Un ejemplo lo podemos encontrar en el artículo que escribí sobre los argumentos de los que utilizan los que intentan convencer a la gente que el alunizaje fue una conspiración. En él se puede ver claramente cómo muchos de los argumentos aluden directamente a la intuición “básica” de la gente para reiterar sus falaces argumentos. Aunque vimos que una vez se ponen todos estos argumentos juntos se destruyen unos a otros, por lo que ni es ciencia, ni es cierta.
También muchas respuestas se buscan en el tarot y en los astros, cosa totalmente absurda, pero hoy no me apetece. También podría hablar de las religiones, pero tampoco quiero llevar por ahí la entrada. Mi destino esta vez está más cerca y no es tan general, pues voy a hablar de las creencias populares. Y con esto no me refiero a si el Olentzero vive en el monte o la bruja Mari murió en Anboto. No, me refiero al convencimiento que tenemos de que el vecino sabe mucho más de esguinces y lesiones que nuestro médico de cabecera. No hay nada como torcerse el tobillo para que el vecino te diga “ponte esta crema, me la dieron cuando me rompí la pierna y ahora me va genial”. A lo que rápidamente asociamos con, “Si arregla la rotura, seguro que un esguince de nada en un día está curado”. Sí, curado sí, pero igual como un jamón de bellota. Aunque pueda parecer un caso exagerado, cosas peores he visto, pues la automedicación es algo más normal de lo que creemos.
Otro punto muy interesante es cómo se fía la gente de los “expertos” políticos en asuntos que no son su competencia. El ejemplo más claro lo tenemos con la energía nuclear. El otro día tuve que aguantar una carta al direcctor en uno de estos ¿periódicos? sensacionalistas gratuitos de un individuo que nos quería “recordar” cuán peligrosas eran las centrales nucleares, aludiendo a la peligrosidad de que estalle, a cuán sucias son y cuánto contaminan el planeta… Es decir, la idea que tenemos todos, pero que nos la han contado unos biólogos frustrados que se han metido a una organización “ecologista”.
Ejemplos como estos tenemos a miles. ¿No hubiera sido más lógico ir a ver al médico cuando tuvimos aquel catarro que tomar las pastillas del vecino? ¿No es más lógico preguntarle a un físico sobre energía?
Buscando la respuesta
Esta vez me gustaría empezar con una cita:
¡Un genio! ¡He practicado catorce horas diarias durante treinta y siete años y ahora me llaman genio!”
Pablo Sarasate
Es de entender la indignación de Sarasate. Cuando consigues algo asombroso sin apenas esfuerzo el adjetivo genio en uno mismo se agradece, pues has conseguido sorprender con una habilidad natural, algo que a ti no te cuesta. Pero en otras ocasiones puede llegar a ser un insulto.
Hablo, ni más ni menos, de cuando alguien se ha afanado enormemente en conseguir algo, ha puesto su empeño y su tiempo en ello, que le ha llevado más de un disgusto, y como todo reconocimiento a sus interminables horas de esfuerzo lo único que recibe es “Vaya, si eres capaz de hacer eso es porque eres un genio”. También existe el problema inverso, que después dedicar tanto tiempo, por ejemplo, a estudiar, y no conseguir nada el observador inexperto e ignorante rápidamente te pone el calificativo de “idiota”. Idiotas. Pero eso ya lo trataremos más adelante.
El problema no está aquí, no está en el genio, sino en el observador. Por lo general todo el mundo ha cogido ese extraño lema que dice “que lo haga otro” y, cogiéndose bien los huevos con las manos (en sentido figurado), se atreven a preguntarte: Oye, tú estudias físicas, ¿me puedes programar los canales de la tele? ¿Qué pasa aquí? ¿Hay que hacer una carrera para saber leer el maldito manual de instrucciones? Porque no sé qué se cree la gente, pero todo lo que sabe el informático, el mecánico del taller y la panadera de la esquina es porque lo han aprendido. ¿Se lo ha dicho alguien? No, gentuza, nadie les ha dicho cómo se programa el vídeo, han tenido un problema y han buscado solucionarlo ellos mismos.
El esfuerzo en esta sociedad ha desaparecido casi por completo. Excepto, claro está, para conseguir dinero timando, hacer trampas en los exámenes y… en fin, mil maneras para llenar el cerebro de basura mucho antes que de información que podría ser útil. ¿En qué derecho un alumno de segundo de la E.S.O. puede decidir lo que quiere estudiar y qué no? Vale que la educación sea un tanto vergonzosa en este país que no puede ser nombrado, pero si encima les hacemos creer a esos mocosos que son adultos de elegir qué les conviene, pues estamos arreglados, ya que después ninguno de ellos se hace responsable de sus actos, no vaya a ser que se traumaticen.
Y poco a poco vamos creando una ignorancia mayor, en la que se valora más la habilidad innata que buscar la respuesta.
Tras mi luna de cristal
Todos tenemos caras y sólo mostramos una.
Tengo un vínculo, un secreto, que se esconde tras mi luna,
algo mío que guardo en lo más profundo,
algo que no se puede confiar a todo el mundo. Lo asumo.
Es mi mundo personal,
porque el subconsciente realmente tiene un poder sobre natural.
Tengo una cara iluminada aunque también otra apagada,
una paranoia que se esconde tras el lado que pego a la almohada.
Cuando duermo muero por unas horas,
me quedo mi verdadero yo con mi otro yo a solas.
Y es normal que no tenga casi amigos,
será porque casi de todo en quien conozco desconfío.
Tengo un secreto escondido, supongo que como todos.
Mi otro lado es un enigma, un tesoro que guardo como lo
más valioso. Sigo viviendo en mi burbuja.
En mi mundo paralelo yo soy un sueño que se dibuja
con colores de cristal, mi dueño en esta esfera,
en este prisma en espiral. No sé el final que me espera.
Separé el alma de mi cuerpo, el corazón de mi cabeza,
dos verdades diferentes que esconden una misma pieza.
Desde tu lado todo parece tan fácil de existir,
desde el lado oculto se ve tan frágil y quiero salir.
Me siento solo teniéndome a mí, es algo paradójico.
Lo que que mi lado esconde quizá es una lado paranoico.
Los secretos son como preguntas sin respuestas,
se sabe quién la efectúa pero no el qué la contesta.
No sé si hay otra vida, no sé si se empieza de cero,
ni siquiera si el destino me llevará donde quiero.
Un pasado, un presente, un futuro guardan mi secreto.
Vivo en cada momento, jamás se perderá en el tiempo.
Hay un lugar donde secretos se susurran,
donde solo escucha el aire y el viento los arrastra donde no hay nadie.
Escondo mis secretos tras mi luna de cristal,
detrás de mi mentira se esconde una gran verdad,
conocerme realmente es conocer mi otra mitad,
porque tener algo escondido es lo que me hace especial.
Mi alma y mi cuerpo, mi cerebro se separa cuando pienso
de un corazón que siento dentro, aunque está lejos, tan lejos de mí.
Sentimientos hablan cuando calla el intelecto,
porque es cierto, viven a cientos de kilómetros.
Tengo dos caras que destapan por momentos,
lo malo y lo bueno, el valor y el descaro, el tímido chico que calla, claro.
Que no me engañen, hay secretos que dañan,
viven en cajas de metal o en un cristal que se empaña.
La luna escapa de su otra mitad, vida que se destapa y se para,
aunque se da cuenta que de verdad sin ella no es nada.
Amor, algo que falta al corazón para latir,
la sensación, que complementa, que forma parte de ti.
Como un eclipse, un iceberg que esconde algo que no se ve,
Yo sé que existe, pero insiste, no poner si no verse,
darse la espada, como siempre, ser la vida o la muerte,
tan deprimente que detrás de esa pared está enfrente.
Christian Jiménez Bundo (Porta) - Tras mi luna de cristal (con Jota)
Desengaño de las mujeres
Puto es el hombre que de putas fía,
y puto el que sus gustos apetece;
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.
Puto es el gusto, y puta la alegría
que el rato putaril nos encarece;
y yo diré que es puto a quien parece
que no sois puta vos, señora mía.
Mas llámenme a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado
si de otras tales putas me pagare,
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas.
Francisco de Quevedo

















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