Y así volvió a amanecer en Amsterdam. Esta vez tocaba ir a un museo: “el Rijtz”, o algo por el estilo. Algo así como de Historia Nacional. Vamos, el cuadro más destacable uno sobre la noche sobre un lago, custodiado por unos lobos en el que había cinco muelles que formaban una estrella de cinco puntas (qué mal ha hecho el Codido Da Vinci). Weno, después de perder a Leire (Abad) misteriosamente salimos de aquel museo para ir de turismo por Amsterdam. Nos juntamos unos juantos y la primera para fue… la tienda de golosinas

. Después nos encaminamos hasta el mercado de las flores, un sitio dónde había muchas flores. Casi todos empezamos a comprar tulipanes, los cuales tengo que plantar antes de que se me pudran. Foto en el mercado y nos cambiamos de sitio. Nos fumimos hasta el mercado Hippy. Un poco crutre, en mi opinión, no tenía mucho que se diga. Alguna que otra camiseta curiosa y un montón de trajes militares (¬¬). Pero daba igual, estabamos junto a la iglesia de “Waterlu” (no sé como se escribe y nisiquiera sé si era el nombre de la inglesia

). Total, que volvimos a dejar atrás el mercado y nos entró hambre. Llegamos a un super Burger King con una tía supercompetente. Vamos, media hora para atender a cada uno. Pedimos todo y la tia se hizo un cacao mental increible. Nosotros con lo buenos que somos le cambiamos las patatas de bandeja (para ponerlas todas juntas) y la pobre chica ya no sabía que hacer. Al final la felicitamos por haber conseguido poner las patatas con las patatas, las bebidas con las bebidas y las hamburguesas con las hamburguesas. Con los estomagos llenos y alguno que otro revuelto fuimos a torturarnos un rato al museo de la tortura. Por un módico precio de 5€ podías ver los instrumentos que usó la Inquisición Española para divertirse con sus amigos. Un recorrido de 7 minutos que, a falta de una palabra mejor, nos timaron. Pero daba igual, estabamos en Amsterdam y eramos joves y sensuales. Así que teniendo todo a nuestro favor nos dirigimos hasta Dam Square dónde habían unos graciosos puestecitos de navidad y sonaban melodias ingeniosas desde una pista de hielo dónde la gente se caía constantemente. Seguimos adelante y encontramos el Museo Erotico. Que, en muchos casos, no tenía nada de erotico, es más, había viejas feas que te salian de la pared. Qué miedo

. weno, era de noche y ya habíamos salidos del museo. Los litros no estaban cogidos y algunos de nostros ansiabamos volver a las cálidas paredes del “hotel”. Iker, Áida, Usua, Goiti, Iratxe y yo nos separamos y volvimos al hotel mientras el resto miraba patinar a la gente. Iker y Áida cogieron carrerilla y los otros cuantro nos quedamos atrás. Una rítmica melodia se había quedado en los oídos de Usua y con una “complicada” coreografía compusimos “Musical en las Calles de Amsterdam” por el grupo “lalala”. Divertido. Pero estabamos de vuelta en el hotel y habíamos cogido litros. Comimos la “apetitosa” cena de pollo crudo e hicimos una escapada hasta el barrio rojo. Como cualquier grupo de turistas solo nos faltaba gente haciendo fotos. Llegamos a un punto en el que nos separamos es varios grupos e Iker, Urko y yo nos fuimos a coffeeshop todo “pro” en el que nos sacaron una pistola y nos hobligaron a pagar 5,50€ por un té y una Coca-Cola. Daba igual, estaba animado, y apesar de que me habían puesto en Regeton a todo volumen me animé cuando llegamos al Kandiski. De momento es el coffeeshop que más me ha gustado. Jugamos una partida de ajedrez en la cual Iker nos ganó a Urko y a mí por las imprudencias de Urko. Weno, que total, volvimos al hotel y tras tomar unas cervezas subimos a beber los litros. Abordamos la habitación 202. Pobre habitación, ahí se ha vivido de todo. Caian vasos de kalimotxo al suelo cada dos por tres, y cuando no, otros soplaban la espuma de la cerveza. Total, otra borrachera, esta vez un poco más seria, un montón de fotos, unas aprtidas al escondite, unos tatuajes con permanente en las piernas y varios accidentes. Otra noche completa, y denuevo a la cama que al día siguiente quedaba ciudad por ver.
DIA 5 – Cuando morimos e invadimos las 126 (20-12-2005)
Puntual a su hora el sol volvió a salir en Amsterdam. Me levanté y fui dónde Iñaki para ir a ver el Museo de la Ciencia. Decepción. El museo estaba preparado para niños y no mostraba nada que no hubiera visto ya antes. Así que haciendo uso de mi buena orientación (me perdí) conseguí llegar al hotel para unirme a Urko, Iker y demás para ir a comer. Entramos en un italiano donde por otro módico precio comimos un “enormes” pizzas. Ejem. Recogimos a Iker y nos dirigimos a Dam Square en busca de un coffeeshop (qué pesadita la gente con estos sitios). Weno, total, que después de que Iker mandara unos sms en mi nombre fuimos hasta el kandiski, dónde no nos dejaron entrar. Qué pena, me apetecía ajedrez. Pero da igual, encontramos otro coffee (higtime o algo así) en el que nos pusieron Troya sin sonido y con sustítulos en neerlandés. Vamos, que está demostrado que las películas engachan por las imágenes. Total, que habíamos quedado con Iratxe a las 4:20 en lo de indonesia. Pobrecillos, un italiano les había timado haciendoles pagar un misterioso “sevu”. Después de reirnos de la botella de 6€ (si esque les gusta timar en Amsterdam). Total, que fuimos a mirar tiendas, que por cierto todas muy majas, ni compración con las de aquí. Estubimos dando vueltas por todo Amsterdam hasta que decidimos que era hora de irse. Pero por el camino vimos algo que nos deslumbró: Amsterdam Dungeos. Una casa de terror. Después de liar a los pobres dependientes coseguimos que 5 personas entraran gratis nos mandaron al baño. Vaya, el baño tenía que estar escaleras abajo con manchas de sangre en las paredes. Weno, pues yo entré tranquilamente, pero la gente estaba un poco histerica. Nada, que uno aveces le cuesta mear y todo el mundo pensó que me habian raptado. Qué histerica la gente… Weno, total que hicimos una foto un poco de mofa y luego un demonio (un poco feo) nos metio en un ascensor. Dios, que horror. Nos metimos más miedo nosotros que lo que era. Primero que si el ascensor baja y pone que sube, luego que si “yo no me acerco a la pared”, que si se abren las puertas y está todo oscuro y entre tantos “Goiti sal tú” y Goiti sale pegando patadas. Luego nos enteramos que no pasaba nada. Una cabeza un poco emparanoiante empezó a hablarnos sobre algo (aquí ni chus le entendió) y luego pasamos con un verdugo para que le cortara el pene a Urko. Vaya con el verdugo que nos llevó a un bar con un enano que nos vendió como esclavos a un barco que se hundía… vaya, gracias que llegó el médico borracho para operar a los heridos. Cabron de médico, que nos metio en una sala de espejos. Cualquiera se pierde ahí, normal, no había salida. Vamos, que en un momento me quedé solo y lo único que veía era la eternidad en todas direcciones. Qué miedo. De ahí nos llevaron a ver otras cuatro chorradas más hasta llegar a una montaña rusa. Muy divertida, sobretodo en la parte que te decian que ibas a morir
. Salimos y corriendo a por los litros. Era la última noche y había que desfasar (más). Así que cenamos y volvimos a buscar un coffeeshop, pero no lo encontramos. Subimos a los cuartos (al 202) y por la gracia de alguien les pareció divertido beber en la 126. Ahí nos metimos como calamaren en un lata. Invadimos todo el cuarto y montamos una buena fiesta, hasta que Iñaki, que es un profesor, entró y nos mandó a tomar por culo. Uf, yo estaba muy mal así que, con la compañia de Goiti, me fui a dar una vuelta para tomar el aire. Me sentó bien, me comí una hamburguesa de esas de la máquina exprendedora. Volvimos a las 219 o la 202, y ahí siguio la fiesta, más apagada, pero
esperando a coger el bus de vuelta.
DIA 6 – Desde Amsterdam a Bilbao, baja por todo Francia. (21-12-2005)
Y, como no, el sol de Amsterdam volvió a salir llenando de luz las humedas calles. A las 7,30 estabamos todos en el bus, despidiendonos y viendo por última vez esa maravillosa ciudad. Un viaje largo el de vuelta, con algun problema en las aduanas de Francia. Pero por fin, a las 4,30 A.M. llegabamos a Bilbao y entre lágrimas y abrazos cada cual se fue a su casa con un buen sabor de boca.
P.D. Final exagerizado
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