Sí, como dice el título, no tengo nada que decir, pero me apetecía escribir algo. Podría a ponerme a escribir John Wohl y así no poner mamarrachadas aquí, pero vamos, en media hora me marcho y a John Wohl le suelo dedicar un mínimo de dos horas por vez, de modo que el factor tiempo está en mi contra. Así, que he dicho, más o menos tardas media hora en escribir un post del blog, y mirad, he terminado escribiendo uno.
Podría explicaros mi nueva teoría sobre el universo que no tiene ninguna base matemática ni está desarroyada (podría usarla de tesis doctoral
) pero está basada en la teoría de cuerdas y en la teoría sobre el universo de Shun (expuesta en su blog). Pero no creáis que la voy a explicar ahora. No, No, no me apetece, quizá otro día, o quizá nunca.
También podría explicaros lo que voy a hacer esta tarde, pero tampoco me apetece, además no creo que os interese lo que haga en mi tiempo libre. Como diría Kabe, “escribir por placer, o en este caso, por aburrimiento”. Y mirad que si lo estoy llevando a cabo que en todo lo que he escrito todavía no he dicho nada, ni lo voy a decir, así que si no quieres seguir leyendo el post, déjalo, no te vas a perder nada, porque no tengo nada que decir.
Podría hablar de los casos en los que la gente escribe por escribir, como es este, bueno, pero luego hay gente que lo vende y se convierte en un best-seller de esos. No sé para qué ahce eso la gente, si no tienes nada que dicer, ¿para qué escribes? Lo sé, lo sé: me podría aplicar esa crítica a mí mismo, pero la verdad, en este blog escribo lo que me salga de la polla, que para algo es mio. Nos ha jodido, como si yo mismo me tedría que decir lo que puedo escribir y lo que no, faltaría más, así, que seguiré escribiendo algo más, pero que sepáis que no tengo nada que decir.
Aunque eso de “no tengo nada que decir” quizá sea más “no quiero decir nada”, proque sí podría exponeros alguna paranoia que se me pase por la cabeza, explicar mi punto de vista de alguna cosa insustancial o transcendente y hacer que parezca transcendente o insustancial, o podría hablar sobre algún tema de actualidad creando un curioso y entretenído artículo de opinión, pero vamos, podría hacer tantas cosas, pero no quiero. Sí, realemnte es porque no quiero. No os hechéis las manos a la cabeza, es mejor decir que no quiero, que lamentarse después por no haberlo hecho porque no me apetecía. Así que ya ves.
Ya que no estoy escribiendo nada, podría poner una bonita foto acompañando estas letras sin sentido, pero no lo voy a hacer. Además sin razón, no lo voy a hacer y ya está. ¿Para qué quiero poner una foto junto a unos párrafos que no dicen nada? Esto podría considerarse la mayor mierda escrita (bueno, hay muchos best-seller) y creo que ni siquiera se merecería ese calificativo, porque esto es lo que yo llamo palabras huecas. Quizá un psicoanalista podría deducir mi personalidad, mis traumas infantiles, las complicaciones de mi vida, el estrés al que estoy sometido o lo que me pesa el huevo izquierdo, pero bueno, esto más que nada es por ablandar un poco el teclado que este verano se ha puesto muy duro… podría hacer conjeturas sobre por qué está duro el teclado, pero creo que me extralimitaría en decir algo, por eso, no lo voy a hacer, y seguiré sin escribir nada porque como ya he dicho, no tengo nada que decir.
No creáis ni empecéis a pensar que hay algo escondido en estas palabras, porque no, no hay nada, os estáis leyendo todo esto, no sé por qué, pero el que avisa no es traidor, es avisador. He dicho antes que aquí no pone nada y aún así, aquí estáis, leyendo, podría ser interesante analizar por qué la gente hace eso. Me refiero a leer cosas que no tienen sustancia, que no dice nada, sobre todo cuando está avisado de ante mano. ¡Uy! Casi lo hago otra vez, casi hablo de algo.
Ya me ha dado la hora, ahora he de irme. Mira, al final sí que os he informado de algo, aunque no sirva de nada. Felicidades, has llegado al final, recuérdame que te invite a un chupa chus.
Últimos comentarios