Me encontraba leyendo la introducción de un libro de Asimov, que hablaba sobre lo que es un ensayo, cuando me ha venido a la cabeza ¿qué demonios es lo que estoy escribiendo aquí? ¿Llega siquiera a la categoría de artículo? ¿Qué es un artículo? ¿Qué es esto? Se podría decir que llevo un año escribiendo cosas varias de distintos aspectos, tocando distintos campos y ofreciendo mi visión particular de cada asunto, asuntos que elijo al azar y de los cuales no domino en exceso, en los que termino basándome en supuestos y conclusiones propias. ¿Podríamos decir que el conjunto de todos los post es un ensayo sobre “la vida cotidiana y asuntos que sólo parecen interesar cuando se leen”?
Podría ser que este blog no esté muy alejado de la realidad, pues la vida no es competencia de un sólo ámbito. Y, aunque intentemos negarlo, la mayoría de los momentos de todo ser humano se podrían calificar como “la mayor estupicez jamás vivida” pero al mismo tiempo como “la cosa más curiosa jamás vivida” y si me apuras un poco también como “la cosa más entretenida”. Por supuesto: todo depende del color del cristal con el que se mire.
Asimov decía, en la introducción, que aparentemente es sencillo escribir un ensayo, pues parecen las divagaciones, junto con alguna broma, de la mente plasmadas sobre el papel, pero no es fácil hacerlo, pues hacer que las cosas parezcan sencillas es más difícil que hacerlas complicadas. Ponía el ejemplo de un actor, en el que actuar como si no estuviera actuando necesitaba gran habilidad. Y está en lo cierto pero… ¿No estoy dejando divagar la mente continuamente y os dejo leer los resultados en este blog?
Muchas veces andamos por la vida sin llevar un rumbo fijo, tenemos planes, pero esos planes quedan obsoletos aplicados al día a día, pues son cosas que han de hacerse poco a poco (ejemplo: estudiar una carrera; aunque sólo estudiemos, y sólo estudiemos olvidándonos hasta de comer, durante enero y mayo). Caminamos y basamos todas nuestras conversaciones cotidianas entorno a ello, con pensamientos efímeros destinados a caer en un olvido del que nunca regresarán. ¿Por qué vivimos sobre cosas que no perduran, que no nos ayudan, que no nos realizan? ¿Por qué perdemos el tiempo?
La satisfacción inmediata, derivada del entreteniemiento, es la principal causa de muerte encefálica. Vivimos el día a día para tener anécdotas que contar. Por supuesto, también, para denigrar al vecino, pisar al compañero y sobresalir sobre los demás, pero esa es otra historia y ha de ser contada en otro momento. Las anécdotas las englobamos todas en un campo único, y casualmente suele empezar por lo que emitieron anoche por televisión, los resultados deportivos y el tiempo que nos acompaña ese día. Luego la gente se especializa en un cosa y no quiere saber nada más del resto del las cosas del mundo. ¿Para qué? No sé quién es capaz de pensar que cada célula del cuerpo humano sólo tiene un función (no lo sé, la Biología no es mi fuerte), pero yo no lo creo. Pienso que cada célula es capaz de desarrollar más de un función y así cumplir mejor sus funciones dentro del cuerpo. Que sean muchas no quiere decir que sólo puedan hacer una cosa.
Pero como ya he dicho antes, esto sólo termina siendo pequeñas divagaciones que recopilo en este pequeño lugar del ciberespacio. ¿Es un ciberensayo? ¿un artículo, quizá? Dejémoslo en que es el último post que he escrito (de momento).
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