Y así y allá, estoy aquí de nuevo, en Bilbao. Por suerte tengo otro mes para recuperarme del síndrome postvacacional. De modo que me voy a dedicar a explicar durante un ratito lo que ha sido esta semana santa en VizeCity.
Todo empezó un Martes, 3 de Abril, cuando, después de haber ido a clase, cogí un autobus a las cuatro y media para ir a León. Milagrosa nueva lineas que es más rápida que el tren y a las ocho y media ya estaba allí. Teniendo en cuenta que escuché la llamada de la naturaleza en Burgos y el autobus no hacía paradas, el encuentro con Motta, Jaupi y Gender en la estación fue reducido a un, “Hola, me voy al baño”. Motta y yo nos metimos en la parte de atrás de la cucaracha descapotable de Jaupi para ir a Vize, pero dio igual porque aquello parecía una montaña rusa. Directos al Gromal (que es un bar/mesón), donde Shun y Kb estaban nutriendose de sangre judía y que al vernos exclamaron al unisono “¡vaya pelos!” (por los de Motta, claro, ni que yo los tuviese largos…). Sentamonos a cenar cuando Lara y Ruth hicieron acto de presencia, para que después apareciera Vicca. Hicimos una fiel representación de la última cena, en la que los romanos cenaban con nosotros… pero bueno, después de cenar Jaupi me llevó a su casa a que dejase la mochila y así de paso saludar a sus padres. La cosa es que allí encontré lo que marcaría el tiempo de todas las vacaciones. Marchamos de nuevo al Layton hasta que el sueño arremetió contra todos (Vicca, todavía nos has pagado la cena, ¡Quiero mi Kalimotxo! xD) y así de nuevo a la cama, sobre las doce menos veinticinco.
Miércoles, día de pasear por el pueblo para que todo el mundo se enterase de que un Corada andaba por la ciudad (y un Motta, por supuesto), el peligro estaba sembrado. Despertamos, sobre las doce menos veinticinco, teneindo en cuenta que Dani (que es un amigo de Kb de MadriZ) llegaba a las dos, y que al final llegó a las doce (Dani, para la próxima, no le des información vital a Kb cuando esté matando judios). De modo que pasamos la tarde tomando café en casa de Shun y jugando al trivial, en el que Kb no ganó, y se picó, por supuesto. Estuvimos hasta las doce menos veinticinco o así, cenar y de fiesta a la Zona, Grial y Hell (cómo no, sobre las diez y diez), donde Shun y yo salimos a bailar unos rocanroles, Dani nos dejó en ridículo jugando a los dardos y Kb siguió picado hasta las tres menos diez que volvimos a casa, justo cuando el cielo planeaba amanecer.
Jueves, día casi idéntico al anterior, salvo porque Motta marchó y no pudimos jugar al trivial, pero lo solucionamos matando unos cuantos judios y haciendo el tan famoso torneo de DDR (Dance Dance Revolution). Teniendo en cuenta que Komun hizo acto de presencia y se llevó a Dani y Kb a jugar un partido, y que todos estaban muy reventados, fuimos a las tres menos diez a cenar para salir hasta las dos o así. Yo quedé felizmente a cenar en casa de Shun por invitación de Victoria. Cena rica y por fin conseguí entender por qué Shun y Ruth llegan tarde. Komun marchaba cuando estábamos en el Hell, así que a las tres menos diez Kb y yo le acompañamos hasta casa para despejarnos un poquitín. Regresamos a las tres menos diez para encontrarnos a la gente todo comprimida en el Grial, así que termimos mudándonos a la Zona donde echaron una interminable partida a los dardos, por lo que Shun y yo, pisamos un montón de huvas, jugamos a “la calle 24″ y cantamos canciones Disney hasta que por fín, a las tres menos diez regresamos a casa, donde Kb, Dani y yo empezamos a atacar a la nevera (la verdad es que no sé cómo consigue Sole tenerla siempre llena, si Kb nunca la deja descansar). Amaneció, a las tres menos diez, y nos fuimos a dormir.
Viernes, se acercan los quintos, y se nota, porque Mentxu dió acto de presencia por la tarde mientras veíamos esa película en la que Bruce “Willis” está muerto. Así que para celebrar la llegada de los hermanos eh… uh… -introducir apellido extraño-, nada menos que ir al Gromal a comer unas patatas y matar más judios. Después de cenar había procesión de las velas, de la buena muerte, a la que Lara y yo fuimos, cómo no, llegando tarde y haciendo otra parada de más. Esta vez sí, no íbamos a salir, de modo que para asegurarnos de que no se nos iba la hora, fuimos a casa de Shun a intentar ver una película. Pero no lo conseguimos, pues empezamos a ver una en la que prometía salir Carmen Electra, pero lo único que vimos fue a Willow con muchísimos kilos de más, hasta que el ordenador no quiso saber nada más, así que intentamos ver Piratas de Caribe, pero no había tu tía. Así que después de jugar un Trivial para Dummies (Kb tenía oportunidades de ganar) nos fuimos a dormir, que el día siguiente era el gran día.
Sábado, noche de quintos. Desperté “pronto” y no se me ocurrió otra cosa que ir a comprar chorizos. Por si por algún casual Dani y Kb se levantaban, les dejé un divertido juego de pistas por el pueblo (el cual no siguieron, porque son demasiado Gandules). Después de que Ruth quebrara nuestros planes de ir a León, tuvimos que quedarnos en ViceCity, y bueno, en parte tenía razón (pero sólo en parte, ahora Dani se ha ido sin ver León y yo sin encontrarme a Iker). Así que fuimos Kb y yo, bien por la mañana, a las tres menos diez, a jugar un mus contra Komun y Txiki, a quienes les dejamos ganar, por supuesto, ¿dónde se ha visto a un madrileño y un bilbaino aliados y perder contra dos cazurros? El asunto se fue alargando hasta que dieron las tres menos diez, así que marchamos a cenar, a ponernos guapos (un reto, pues más no podemos serlo) y salimos, empezando por unas copas en el Pili’s pub, donde terminé viendo el partido Athletic – Valencia (1-0 Aupa athletic!) y después, se apareció Irene, con su puro en mano, por supuesto, como la Montiel. Eso significaba que los postquintos ya podíamos ir a rapiñar los alcoholes al local de los quintos. Y así lo hicimos. Noche emotiva y de recuerdos, hasta que marchamos para Carrizo de la Rivera, junto a la República Independiente de VizeCity (R.I.V.), todos como cubas, algunos más que otros, algunos menos que la mayoría, pero todos. Motta y yo de alguna manera nos quedamos dando consejos de cómo hay que huir de la Guardia Civil (¿tan delincuentes somos?) y terminamos llegando tarde, pero a tiempo para coger la fiesta y estamparno (a porpósito) contra una parez del Grial. Vimos a arañas tejer sus redes y arañas que caían en sus propiar redes, o redes que… en fin, hubo de todo. A las tres menos diez fuimos al Grial, y rato más tarde, a las tres menos diez, ya estábamos despertando a princesas de sus sueños profundos, para terminar entrando en el Jardin, echar unos bailes, y de repente, ¡Jaupi! que acababa de salir de currar (en madriZ) y se había pasado por los quintos. Como ya eran las tres menos diez y el sol brillaba en lo alto, fuimos a ver cómo unos pintaban y otros borraban para terminar Motta, Shun, Kb Jaupi y yo desayunando en la txurrería y tomar un Caney al Sol. Como esto de los coches descapotables es muy guai, no se nos ocurrió otra que descapotar el escarabajo con extremo a todo volumen e ir a cantarle clabelitos a Mentxu a la ventana (no se asomó, pero sus vecinos sí). Después, como seguían siendo las tres menos diez, jugamos unos cuantos DDR’s y después de Motta, yo marché pa’laca(ma), pero Shun, Kb y Jaupi ya marcharon a tomar cortos.
Domingo, día de resaca, que las siete de la tarde parecían las nueve de la mañana, ahí pasamos la tarde en el Pili’s pub, alguna despedida y después a la noche a tomar la última al Layton, jugando un interminable “Yo nunca, pero nunca nunca nunca, Dios me libre de ello, he…” y así, todos contentos nos volvimos a la cama.
Lunes, último día, fui a casa de Shun para ver los dibujos que hizo de John Wohl (muy bonitos) y después a tomar una última cerveza al Pili’s y así despedirme de la gente que me quedó pro ahí colgando. Un Adios y a comer a la estación de bus, superando
mi propio record (9 minutos para macarrones y chuleta con sus respectivos condimentos) me monté en el autobus para volver, en el cual el conductor nos puso un moneton de baladas e intenté ver Alejandro Magno con sucesivos cortes de sonidos…
Y ahora ya estoy aquí, otra vez, echando de menos a todos mis lunnis de León, así que no me queda otra que deciros que gracias por la semana que me habéis hecho pasar, que nunca la olvidaré, igual que ninguna de las cosas que hacemos juntos y que espero poder veros a todos cuanto antes.
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