El otro día me encontraba en la entrega de premios de Relatos de Mujeres que organizaba Área de la Mujer y alguno que otro más (la verdad, no me enteré de los organizadores) y allí se dio una conferencia sobre la situación de la literatura femenina en Euskadi. Ante todo, Zorionak Eider berriro ere irabasteagatik
.
Quería destacar un comentario que hizo Arantxa Urretabizkaia, que estaba en la mesa redonda que después se abrió. Su comentario fue lo siguiente: decía que había dos tipos de personas, los que son pájaros y los que son ornitólogos. Los escritores no tienen que preocuparse por cómo escriben (léase objetivamente), que su función es volar y disfrutar del vuelo, sobrevivir, alimentarse y tal y cual, que para analizar los escritos ya están los ornitólogos.
¿De verdad esta analogía/parábola/metáfora no os hace superar las dudas sobre si escribir? Miles de veces me encuentro con gente que me dice: Sí, yo también escribo, pero cuando pasa un tiempo y lo leo, no me gusta. Bueno, pues esto puede ser por varias razones, la primera (ya la más segura) es que hayas perfeccionado tu propio estilo y lo notas, por lo que piensas que puedes hacerlo mejor. Es normal, pero es una tontería pensar que es malo porque no te guste cómo está escrito. Si ése es el problema, cambia lo que no te gusta y sigue adelante. La segunda razón es que, realmente, esté mal escrito y no haya por dónde cogerlo. En este caso, borrar y volver a empezar, no hay que dejar que aquella idea se pierda en el olvido, porque si mereció ser escrita, es porque vale algo. Y la tercera, contradiciendo la anterior, es que esté perfectamente escrito, siguiendo tu propio estilo, detalles y todo, pero no dice nada, son palabras vacías, huecas, mierda, algo así como el Código Da Vinci, no es literatura. En este caso, el problema no está en escribir, si no en lo que escribes. Así que, amigos noveles como yo (que parece que me las doy de sabido pero no, yo soy tan novel como el que más. Seguiré escribiendo e inventando historias, y espero que corrigiendo lo menos posible, aprendiendo de cada libro y sopesando cada crítica que reciba, releyendo mis textos y recordando lo que pensaba cuando escribía aquello, en fin, lo que se dice creciendo como escritor [y si no, lo digo yo
], poco a poco, que lo importante es aprender), menos vergüenza y más confianza.
Escribiendo, que es gerundio. Dejemos lo de analizar y criticar a los ornitólogos y salgamos a volar.


















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