Lo sé, el títutlo es absurdo. Señoras y señores, niños y niñas, adoslescentes y adolescentas; las vacaciones han terminado. Aunque hoy sea sábado y todavía las fiestas de Bilbao se encuentren a pleno rendimiento, la comida de giganteros no haya sido y agosto no ha terminado, las vacaciones para mí llegaron a su fin. Les falta una guindita que redondearán las fantásticas tres semanas que he pasado. Cuatro si empezamos desde fiestas de San Inazio. Para los que no lo hayan intuído ya, en esta entrada hablaré exclusivamente de las vacaciones de verano de 2008.
Comenzaba un Julio triste, pues con más suspensos de los esperados me tuve que arrastrar a broncearme a los fluorescentes de la biblioteca, un trabajo precario completaba el panorama para poder hacer frente a futuros gastos no deseados. Pero entre las nubes surgió un claro, y empezaron las fiestas de San Inazio. Sin mucho que comentar, salvo que estuvieron muy bien (raro) saltaré directamente al día en que llegué nuevamente a Vizecity, paraiso natural.
No prometía que fuera a ser muy especial este año, pues no iba a estar los fines de semana a cuenta de tener que venir a Bilbao a currar, pero daba igual, tengo a gente fantástica que sabe divertirse. Mi cumpelaños rondaba allí, y no se nos ocurrió mejor idea que convertirnos en los elementos de la tierra, con bastones mágicos que dominaban la naturaleza, finiquitando en un aquelarre comida. Venditos 20. Tampoco faltó excursión al río o bravas del Gromal, no pensemos mal. Sin contar la tarde de cortos y tapas en la ciudad, y aunque no hubiera día, había noches de fiehzta. Además un un exporádico viaje hasta Cangas de Onis, Asturias, y después de Ribadesella, a disfrutar de la playa (El descenso del Sella, en carretera). Y como todos los veranos, más de una covnersación friki hasta altas horas de la noche, incluso algún día empalmando con la mañana. En fin, dos grandes semanas durmiendo en el Hostal Royal Lara Laiz, con la participación de Kabe Zón como Oso Polar Dharma, Shun Shine como princesa de Hielo y Fiego, Mottam como el niño de la fiehzta, Irenilla como la Princesa Invisible, Ruth Vía como el Amor Reencontrado, Komún Cío como el Extraño Aparecido, Iris como ella misma, Jaupi como la Buena y Vicca como el Feo y el Malo. Mención especial al maldito gato que meó en mis apuntes.
Y ahora mismo han pasado las fiestas de Bilbao, noches de fiesta y hormonas, muchas hormonas. Acto estrella, concierto de Siniestro Total, en las que no faltaron canciones como Mata hippys en las Cies, Litros de Alcohol o Bailaré sobre tu tumba. Motta fue el atrevido de este año que vino a disfrutar las fiestas, tres días y dos noches de desenfreno en el que recorrimos todas las tradiciones vascas, hasta el que unas rusas calienta pollas se te acerquen y se marchen. Incluso fue el primer vizecitense en sacar Gigantes de la Comparsa de Bilbao.
Es decir, que ha sido increíble, un gran verano, corto, cierto, pero intenso, por lo que ha dejado muy buen sabor de boca. Ahora, volvemos a levantarnos a las ocho de la mañana para estudiar todo el día. ¿Merece tanto esta vida de estudiante? Las vacaciones dicen que sí, pero lo demás…
¡Es una fiehzta!













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