Jaupi me ha pasado un vídeo bastante interesante sobre el consumismo que quiero compartir con todos vosotros. Hace reflexionar mucho sobre nuestros gustos y nuestro extraño placer en comprar ciertas cosas. Os dejo a vosotros que recapacitéis sobre el tema.
Archive for Septiembre, 2008
La historia de las cosas
Plutón BRB Nero
El espacio, negro e insondable como el alma humana. Estos son los viajes de la nave interestelar Plutón BRB Nero.
Año 2530, la situación en el planeta Tierra es desesperada: hace años que no queda nada de la capa de ozono, la construcción incontrolada de adosados en el polo norte provoca la subida de las aguas haciendo desaparecer ciudades como Nueva York, Londres o Benidorm. La raza humana sobrevive en zonas pantanosas super pobladas apestadas por las epidemias, inundaciones e inmobiliarias.
En el año 2500 el presidente de los Estados Unidos del Mundo, Mckulay Kulkin III, comienza su mandato con dos decisiones polémicas. Uno, cambiar de sexo otra vez, y dos, enviar una nave al espacio. Su objetivo, encontrar un planeta habitable y huir de este inmenso error llamado Tierra.
Así comienza la primera serie de Alex de la Iglesia. Iba a escribirle algún comentario en su blog diciéndole qué me ha parecido, pero lo escribo aquí y así no lo lee nunca y sin embargo vosotros sí, y así os animo a ver la serie.
El argumento creo que ha quedado claro con la cita del principio, por lo que voy a pasar directamente a los personajes. Son frescos, para eJpaña. Tenemos a un capitán de la nave, Valladares, con cierto complejo de inferioridad y su mujer que no deja de hacer vídeo conferencias a cobro revertido para reprocharle que está de juerga por el espacio. Que por cierto, estas vídeo conferencias se hacen a través de Orange, y este es el punto más inverosímil ya que todos sabemos que Orange tiene una cobertura de mierda y que va a quebrar en pocos años. En la nave también está el androide científico Lorna, una mujer despampanante con ciertos programas (que no problemas) de personalidad que la vuelven interesante, sobre todo para los más babosos, como Wollensky, otro androide, no tan agraciado, pero más gracioso. Por otro lado está Hoffman, el técnico tenaz e inteligente con aires del mejor guerrero Americano y capad de guardar el temple en situaciones comprometidas, y en mi opinión, el mejor personaje de la parrilla, junto con el teniente Querejeta, un gordo homosexual de izquierdas con discapacidad psíquica y antecedentes penales. Y por último, Roswell, un extraterrestre que cayó a la Tierra hace algún tiempo y que, personalmente, no me hace gracia.
El capítulo piloto comienza con una perturbación de ondas tipo tres en el campo gravitacional quince, que da pie a presentar a varios de los personajes. Un inicio un tanto lento, pero que va mejorando según pasan los minutos, dándole más emoción a la serie y mejorando los diálogos, las bromas y las escenas. No quiero desvelar nada más del capítulo, pues me interesa que lo veáis.
Aunque en contra punto, me gustaría decir que esperaba un humor un tanto más mordaz e ingenioso, le falta chispa y un tanto de maña y artificio en el guión y algunas situaciones cómicas.
En definitiva, una serie atrevida, refrescando el panorama nacional en cuanto argumentos de comedias, incluso en argumentos en general, ya que la ciencia ficción no parece tener lugar en esta televisión de panderetas. Por lo que Alex de la Iglesia nos vuelve a sorprender con un trabajo notable, no sobresaliente pues tiene que mejorar en muchos aspectos, que esperemos, y es mucho esperar, empiece la revolución del producto estatal.
Si después de lo que he soltado tenéis ganas de ver el primer episodio, lo podéis ver aquí a muy buena calidad.
Segundo aniversario
Esperando un regreso
Tanta parafernalia que monté, para acabar en el principio. Tanta historia vaticinando arti-culos de esto y lo otro y el otro día se me olvidó que la entrada que estaba escribiendo era ni más ni menos las 200 (la doscientos uno para ser fieles a la verdad) y todo lo que tenía preparado se fue al traste. Pero como ya no tiene remedio, me he propuesto escribir esta noche, por que, a parte que ya sentía cierta nostalgia, he podido tranquilizar mi mente de la ingesta masiva de datos (que por cierto, no me ha servido para nada, porque estoy igual que hace un año. Bueno, un poco peor) y he podido pasar una velada tranquila.
Me había metido en una rutina que me estaba consumiendo, pero que a simple vista parecía la más acertada, lo correcto. Nada, basura. Me había privado de mis series, mis libros, mis ratos de reflexión, de todo lo que me hacía ser algo diferente a un autómata social. Pero claro, era lo correcto. Me alegra haber roto esa rutina y, poco a poco, mis descontentas neuronas vuelven a funcionar, aunque no bien del todo. Se han oxidado un tanto, pero tengo remedio.
Así que, ahora voy a seguir hablando de mí, pero me voy a centra más en cosas que siempre he querido escribir pero que nunca me he atrevido, o no me parecían suficientes. Y estoy hablando de las impresiones que me produce el arte arte ajeno, del por qué veo tantas series, leo ciertos libros o escucho alguna música. Tengo que advertir que la carencia de estas sensaciones, de lo que apenas me di cuenta al principio, fue lo que puso en entredicho la vida que había empezado a llevar.
La última película que vi y me conmovió fue Amelie. Siempre he querido hablar de esta largometraje, pero nunca he sabido muy bien qué decir, pues me dejó sin palabras. Un sencilla obra de arte repleta de complejos sentimientos. Al parecido me sucedió con Las normas de la casa de la sidra.
En cuanto a series, la causante de sacarme de mi trance autómata, quiero destacar Supernatural. Hoy por hoy, en mi humilde opinión, una de los mejores series de terror y drama. He apenas unas semanas me devorado las tres temporadas de la serie, asustado, conmovido y, cuando la ocasión lo merecía, riendo de las sutiles bromas de los guionistas. Aunque si tengo que hablar de series, no hay ninguna como Lost. Esta serie me ha tenido en vilo durante mucho tiempo, y me sigue teniedo. Estoy impaciente por ver la nueva temporada. Aunque no ha de quedar sin mención Prison Break, serie que se ha ganado mi cariño, a pesar de que tengo la sensación de que están estirando demasiado el argumento.
Sobre música, mi último descubriento ha sido Siniestro Total, rock bueno, con letras despreocupadas, un tanto provocativas y gamberras han hecho ganarse mi fidelidad. Por otra parte, está La casa azul. Es pop, puro y “duro”, pero me gusta porque pinta todo el mundo como un lugar perfecto para vivir, reniega de las preocupaciones y pinta una sonrisa a todo paisaje triste o melancólico. Y aunque empecé odíandolos, los Jonas Brothers ahora me caen simpáticos. Quizá sea producto de mensajes subliminales, pero me da igual, es mi psique la que se siente bien.
Y por último, tengo que decir que estoy decepcionado con la literatura que ha pasado por mis manos. Hace mucho que no encuentro un libro que consiga interesarme incluso cuando ya he pasado más de la mitadad de sus página. Desde Niebla y 1984 parece que todo lo que leo es basura de aficionados que se creen unos incompredidos y no son capaces de enfrentarse a la vida.
Seguiré esperando el regreso de mi neuronas. De mientras, calma, los demás sólo son humanos tan jodidos como tú.














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