Gracias a ti, por todo. Por estar ahí a altas horas de la noche y coges mis llamadas cuando al día siguiente tienes que trabajar. Gracias por haberme abierto los ojos más de una vez, por enseñarme cosas que de ninguna otra forma podría haber aprendido. Gracias por saber las palabras que necesito oir y decírmelas cuando las necesito.
Gracias por confiar en mí, por darme todas las oportunidades que me das, por no partarme de tu lado aunque estemos a cientos de kilómetros, por escuchar mis problemas y confiarme los tuyos. Gracias por compartir tus horas conmigo, escuchando mi delirios, al frío del caño, por preocuparte por mantener la calma aunque tu cabeza te pidiera estallar. Gracias por todo y por mucho más, gracias por dejar que te admire.
Pero sobre todo, gracias por ser mi amiga…












Últimos comentarios