De mi libro de economía, menudas joyitas que nos ponen.
El ejemplo extremo de un externalidad positiva es un bien público. Los bienes públicos son bienes que todos pueden disfrutar y que es imposible impedir que alguien los disfrute. Un ejemplo clásico de un bien público es el ejército. Cuando un país va a la guerra, para exterminar terroristas, para buscar armas de destrucción masiva, para apoderarse de tierra o petróleo, o para despertar sentimientos patrióticos, todos deben pagar el precio y sufrir las consecuencias, lo deseen o no.
Vaya tela, ¿no podían haber puesto el ejemplo de un parque?
Sé que aquí no se celebra y sé que tampoco hoy es acción de gracias. La verdad es que no tengo ni idea de cuándo es, ni en EEUU ni en Canadá (Sí, listillo, son en días difernetes). La cosa es que me gusta esto de reunirse con la familia – amigos y en la cena dar gracias por algo en especial en la vida, o que les haya sucidido ese año. Dado que sigo con mi temporada positivista, me he panteando hacer una entrada con esas cosas por las que puedo dar gracias, que por activa o por pasiva, han llegado a mí.
La primera que quiero mencinar, y aunque suene repetitivo, es la novela. Últimamente está teniendo novedades respecto a lectores y su edición. Actualmente la estoy enviando a agentes literarios y me han salido nuevos lectores que están disfrutando de la novela. Todas esas sensaciones que me genera es algo que me gusta mucho, porque empiezo a vislumbrar el final de este camino que tantos años me está llevando (y del que por supuesto, estoy disfrutando). Además, estoy escribiendo activamente la segunda novela, por lo que me vuelvo a sentir creativo.
Por otro lado, los proyectos de cine también están avanzando y últimamente me ha picado la interpretación, por lo que también voy a empezar a hacer mis primeros pinitos. Esto es emocionante, lo de iniciarse en otro campo completamente nuevo, así que por este ámbito también todo bien.
Aunque realmente lo que quería comentar en esta entrada son a varias personas que han entrado en mi vida, y otras, que ya estaban, que se han asentado. Realmente mi vida está muy activa últimamente y tengo que admitir que no hay nada mejor que sentirse querido por aquellos que te rodean. Así que voy a dar gracias por esos amigos con los que me reuno todos los jueves, que sin ellos no podría estar teniendo todas estas experiencias y situaciones subyacentes (aunque a veces peliagudas y complicadas, pero que desde los ojos del futuro son gratificantes) que tanto me alegran la vida.
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