-No me lo creo, la he encontrado. -comentó Individuo (Indi para los amigos).
El tipo bajito con gafas miraba expectante el monitor de su ordenador. En el buscador de gente del tuenti el ratón estaba parado sibre un nombre: Esther Demonios. Conciencia (más conocido como Conci), el amigo inseparable de Indi despertó de su letargo y se acercó para mirar la pantalla.
-¿Es ella? -Conci fruncía el ceño.
-Sí, estoy seguro.
-¿Y qué vas a hacer? No puedes entrar en su perfil, además dice que estudia en Madrid… ¿Seguro que es ella?
-Tiene que serlo, y si no, su gemela malvada.
-¿Cómo sabes que ella es su gemela malvada y no es Esther la malvada?
Indi guardó silencio un momento, pensativo.
-Tiene que serlo.
Indi había mirado todas las Esther del tuenti, buscándola, aunque el cómo había conseguido su nombre no era algo de lo que se enorgullecía. Tiempo atrás, Indi paseaba por los pasillos de la facultad cuando se encontró con su amor platónico, Esther, de la cual desconocía su nombre. Aquel fue su día de suerte, pues ella tiró un papel a la basura y, cuando no miraba nadie, Indi lo recogió. Allí estaba escrito el nombre, como agua de mayo, como la luz del Señor. Tenía un amor irracional y un nombre al que asociarlo.
-Ya sé por qué no ha aparecido por la facultad últimamente. Se ha ido a estudiar fuera. Eso es… Voy a mandarle un mensaje. -declaró Indi.
-¿Se te va la olla? -Se sobresalto Conci-. ¿Y qué le vas a poner? “Hola, estoy enamorado de ti y por eso te escribo por el tuenti en vez de acercarme en persona”.
-Ja, ja -rió sarcástico Indi-. No, le voy a preguntar si es ella.
-Claro, eso es mejor, no vaya a ser que le queden dudas de que eres un acosador. -comentó irónico Conci.
-Pero me contestará, ya lo verás.
-¿Pero qué le vas a poner?
-Sencillo, a ver si es la de los pasillos de la facultad.
-Eres idiota. ¿Y luego qué? ¿Qué vas a hacer si no te contesta?
Indi pensó otro momento, buscando argumentos para poder enviar el mensaje.
-Pues no pasará nada. En mi foto de perfil no se me ve la cara, lo único con lo que me puede identificar es por el jersey de cuadros. Lo único que tengo que hacer es no ponérmelo cuando vaya a la facultad.
-No lo hagas -Indi pulsó el botón “enviar” y su mensaje fue mandado-. Eres idiota.
-Eso ya lo había dicho. -Indi sonreía satisfecho.
Los días pasaron. Se hicieron semanas y la respuesta no llegaba. Indi cada vez se preocupaba más, el hecho de parecer un acosador no le entusiasmaba demasiado. Mientras, el jersey de cuadros seguía en el armario, escondido, para evitar la tentación de ponérselo, no fuera a ser que ella apareciese por casualidad, a hacer una visita a sus amigos, o algo.
Indi se preparaba para vestirse una mañana más cuando volvió a ver el jersey de cuadros. “No ha aparecido en casi un mes, tampoco lo hará hoy” pensó. Así que se embutió el jersey por la cabeza y se dirigió a la facultad. Conci hacía tiempo que ya no le hablaba del tema, por lo que todo fue tranquilo, hasta que…
Indi caminaba por los pasillos de la facultad cuando ahí estaba ella, Esther, tan preciosa como siempre, con sus ojos negros llenos de inteligencia y su suave sonrisa trasmitiendo aquella tranquilidad. El corazón de Indi se estremeció cuando sus miradas se cruzaron.
-Mierda.
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