Este artículo va a empezar hablando de mí, no sé cómo acabará, pero tengo varias cosas que decir.
Como muchos sabréis llevo varios años escribiendo palabras en largas cadenas de secuencia. Algunas llegan a buen puerto y parece que pone algo interesante, otras se quedan en curiosos galimatías y os las acabo enseñando. Hace cuatro años empecé mi andadas con la novela, sin tener ni idea del método de escritura conseguí en apenas dos años y medio crear uno y con ello una historia de la que estoy bastante orgulloso. Escribí mi primera novela, que no la última. Pero he dicho cuatro años, por lo que queda año y medio hasta el día de hoy en el que parece que no he estado haciendo nada.
¿No? Algunos viejos guionistas se atreverían a decir que me he metido en la cueva del trueno pero lo cierto es que en este tiempo me he convertido en guionistas, sobre todo para obras audiovisuales. ¿Título? Ninguno. Muchas horas de trabajo, varios vistazos a libros, muchos ejemplos y una gran profesor, y aún así todavía sólo estoy rascando la superficie. ¿Quiero hacerme profesional? Empecemos por los prejuicios.
A cualquier persona que ande por la calle y le preguntes por el cine español su posición es clara: es una mierda. Y sí, muchas veces lo es, no lo pienso defender, sería un hipócrita, ya que las películas españolas más representativas casi me hicieron vomitar en el cine. En este momento sólo soy capad de recordar una película española que me haya gustado: Cronocrímenes. ¿Por qué será?
Al principio pensaba que los guionistas de este país, aparte de dudar que existiera en un gremio que fueran guionistas, eran unos patanes que se dedicaban a tocarse lo huevos y a creerse interesantes por vestir como adolescentes mientras escuchaban música de desecho y se atiborraban de a pizza y hamburguesas que encontraban en los contenedores de basura (entiéndase como “contenedores de basura” Telepizza, Pizza Hut, McDonnals o Burger King). Vale, seguramente muchos seguís pensado lo mismo, pero las cosas no son así (igual lo de las hamburguesas sí). ¿Qué le pasa al cine español? ¿Qué les pasa a los guionistas que parecen no ser capaces de escribir algo decente?
Mi idea cambió el día que me encontré con el pianista, como a sí mismo se hace llamar. El pianista, aparte de tocar el piano en un burdel, es guionista. ¿Qué ha hecho? A mí qué me cuentas, pero por sus entradas parece que pocas cosas de las que se sienta orgulloso que lleven su nombre. Y no es el úncio, a partir de ahí encontré unos cuantos blogs más: Confesiones de un guionista, El Guionista Hastiado, Guionista en Chamberí, Miss Julie,… y así unos cuantos más. Obviamente los que aquí he puesto son mis favoritos, dónde íbamos a parar. Todos los recomiendo, los seis, todos los artículos, porque de ellos se saca una idea en claro: el sistema de cine español es una mierda.
Ya no es que falten ideas, sino que nadie las quiere, y cuando digo nadie me refiero a las produciones. Y ahora menos con la crisis, o eso creo yo (aunque estoy seguro de que si dejamos de decir que hay crisis, desaparece, y aseguimos todos igual de jodidos, como lo estábamos antes de ella). Si no sabéis cómo funciona una producción española, aquí tenéis un juego muy ilustrativo.
Pero ahora hablando de la solución. La primera pregunta y más lógica debería ser: ¿Existe? Pero el problema está en que los guionistas (yo incluido) lo primero que dicen es: Queremos una solución. Las productoras dicen: ¿Cuánto me van a costar vuestros capricrichos? Y las cadenas dicen: Dejar de hacer ruido, así no hay quien cuente el dinero.
He oído rumores sobre una huelga. ¿Es lo que necesitan los guionistas? Analicemos los pros. Una época de parón televisiva, cohincidiendo con la crisis, sería suficiente para denunciar la situación y teniendo en cuenta que el guión es el primer eslavón de la producción, las productoras se quedarían sin combustible para quemar y las cadenas sin carne para sus parrillas. Todo lo que fuera novedad lo tendrían que comprar fuera. Sin programas de televisión, sin Aída, sin Matriminiadas, sin Camera Cafe, Sin el diario de Patricia… Tiempo que no sería para hacer el vago, como es costumbre cada vez que se hace huelga en este estado. No olvidemos que para ser guionista hace falta ser creativo, por lo que, en mi mundo idealizado, estos guionistas en huelga aprevecharían el tiempo en crear nuevos formatos de series, nuevas películas, nuevos programas y además poder soñar con ser ellos, creadores del formato, del producto, quienes tomen las decisiones sobre el mismo. Los contra… ¿Cuántos esquiroles hay en el oficio?
Por suerte yo sé que la solución está cerca, y no sólo eso, se llama Indark.
¿Soy un iluso guionista principiante que cree en un mundo mejor?













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